La gestión del riesgo a la hora de invertir es uno de los aspectos más importantes a considerar para  alcanzar los objetivos deseados en un Portafolio de inversiones.

Concentrarse únicamente en el retorno de la inversión puede ser un grave error que terminara perjudicando tu portafolio con el paso de los años, generando perdidas o incluso con un poco de suerte generara ganancias, pero muy inferiores  a las que obtienen aquellos quienes lo saben administrar correctamente.

Debes determinar de antemano cuanto es el monto que se está dispuesto a perder en cada posición. Un ejemplo de esto es la utilización de órdenes del tipo stop loss que pueden ser tanto para limitar las pérdidas como para asegurar parte de las ganancias.

Este tipo de ordenes determina que una posición va a ser resuelta si los precios caen o suben a un determinado nivel.

Estas órdenes pueden dejarse colocadas de antemano en las plataformas de inversión, desde el momento de entrar en la posición, para ejecutarse automáticamente sin la necesidad de que el inversor deba monitorear activamente las cotizaciones.

De esta manera, se es consciente de las posibles pérdidas a las que está expuesto el portafolio y se evita el cruel escenario en el cual los mercados se mueven en contra del inversor y no se cuenta con un plan para reaccionar ante tal situación. Uno de los peores errores que suelen cometerse en períodos de caídas de las Bolsas es ver como tu acción cae y no reaccionar esperando un rebote del precio.

Por otro lado, en mercados muy volátiles al colocar órdenes de stop loss se corre el riesgo de que la acción caiga hasta ese nivel y, luego, comience un camino ascendente, algo que suele ser muy frustrante para los inversores.

Pero nada impide volver a entrar a la posición si los precios reaccionan al alza y comprar la compañía a un mejor precio.
Su uso, como cualquier otro sistema de gestión de riesgos, tiene sus costos además de beneficios, pero no por eso deja de ser una estrategia adecuada para muchos inversores, tanto expertos como novatos.

Muchos inversores de mediano o largo plazo buscan evitar vender sus acciones cuando los mercados se vuelven adversos, ya que si una operación era conveniente a un determinado precio, a uno más bajo será más conveniente aún.

Esto se da, especialmente, cuando la decisión de comprar las acciones de una compañía se toma en base a factores de análisis fundamental y con un objetivo de mediano o largo plazo.

Otra posibilidad es cubrir las posiciones compradas mediante ventas de otras en Opciones de acciones, CFDs, contratos a futuro o ETF inversos.
Estos instrumentos tienen muchas ventajas a la hora de funcionar como cobertura del portafolio ya que es sencillo operar con ellos a la baja.

Además, proveen un alto grado de apalancamiento, con lo cual se puede acceder a esta cobertura con un monto de capital relativamente bajo, lo que, en definitiva, reduce su costo.

Tanto los ETF inversos, los PUT, los CFDs o los contratos a futuro muchas veces replican los movimientos de los índices, algo que es conveniente cuando se busca protegerse de las caídas del mercado en general y no de algún activo en particular.
 
DIVERSIFICACIÓN

La diversificación del portafolio también funciona como herramienta para gestionar los riesgos, ya que reduce la volatilidad cuando se eligen instrumentos que aporten un abanico de alternativas. Cuando se diversifica, se divide el dinero que ha asignado a una clase particular de activos, tal como acciones, entre varias categorías de inversiones dentro de esa clase de activos. La diversificación, pone énfasis en la variedad,  permite manejar el riesgo no sistemático mediante el aprovechamiento de la fuerza potencial de diferentes subclases, las cuales, al igual que las clases de activos mayores, tienden a desempeñarse mejor durante algunos períodos que otros.

Por ejemplo, si los mercados están cayendo en base a problemas crediticios en Europa y es probable que baje el precio de las acciones, algunos activos de refugio como los bonos del Tesoro de los Estados Unidos probablemente subirán de precio.

Así, cuando el inversor incluye ambas clases de activos en su portafolio, las pérdidas de uno tienden a ser compensadas por las subidas del otro. Esto ayuda a brindar estabilidad y solidez a la performance de la cartera en su conjunto.
 

Escrito por Super User
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